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Cuarentena (2/15)

Día 2 de 15:
La realidad no es inamovible. Y lo que percibimos nos duele más que lo que es. Es curioso que la quietud nos inquiete tanto. Pero no es de extrañar, viviendo en el sistema en el que vivimos. Estos días el mayor enemigo de los que tenemos la suerte de no haber sido infectados va a ser nuestra mente. Hoy al levantarme he limpiado la cocina y mi habitación. La cuevita. Hay que mantener la higiene externa e interna. También es recomendable tener cierta rutina y hacer algo de deporte en casa, lo que sea. Hoy todo parece bastante fácil, pero es solo el segundo día de cuarentena obligatoria para muchas de nosotras. Aparte del efecto "hasta que no lo veo no me lo creo, hasta que no me lo creo no actúo" que comenté en la anterior entrada y que considero que fue el principio que nos llevó a la situación en la que estamos, hay otras cuestiones que me fascinan. La primera pasa por cuestionarme qué comportamientos refuerza el sistema en el que vivimos. En segundo lugar, también me pregunto: ¿salvar vidas pasa por salvar el sistema necesariamente? Finalmente, la tercera cosa que se me pasa por la cabeza es una cuestión mucho más abstracta y filosófica: ¿qué es la realidad? Hoy me apetece más contestar a la tercera.

Antes de que pasáramos por esto me vi en una situación personal en la que mi realidad se reducía únicamente a las cosas que me afectaban a mí. Nada más. No fue agradable darme cuenta de que mi ego me estaba quitando la posibilidad de ver más allá y las ganas de vivir.  De todas formas, yo sabía que teóricamente era imposible que esa fuera la única realidad y que, además, esa realidad fuera eterna. Completamente imposible. Aun así, mi cerebro seguía moviéndose en otra dimensión mucho más dolorosa y clautrofóbica. Me fui a vivir fuera un par de meses para verme forzada a exparimentar la única verdad: todo cambia, nada permanece. La idea de que "nada es nunca tan relevante" me salvó la salud mental, pero me costó mucho aceptarla de verdad. 

De hecho, ahora que han pasado meses me he dado cuenta de que esto es algo que nunca se acaba de aprender. La meditación y el trabajo personal son las herramientas más útiles para entender y aplicar el principio de no rechazo al movimiento en nuestras vidas y para interiorizar el desapego en su justa medida día tras día. Creo que puede ser algo muy útil para los días que vienen. Me fui para colocar lo que veo, que no es necesariamente la realidad, en un sitio flexible en el que lo que vemos hoy no tiene por qué ser lo que vemos mañana necesariamente. Es lógico esperar que así sea, pero hemos de entender que no hay absolutamente nada en el universo que nos asegure al 100% que va a ser así. Aquí juegan un juego crucial las expectativas. La función del cerebro es inventar coherencia, crear historias plausibles hilando eventos que nos suceden e incluso inventándose algunos, con el único fin de generar una línea temporal (que, por cierto, la física cuántica está empezando a cuestionar (2))) acorde a lo que sentimos y creemos que tiene sentido en ese momento. Pero, aunque esa sea la función del cebrero, éste se puede "entrenar". El cerebro es un músculo plástico y flexible, aunque durante muchos años se haya pensado que es un músculo estático (3).

Por lo que he visto a mi alrededor, parece que muchas personas se enfrentan a esta situación por primera vez. Bueno, realmente creo que todos, vivamos lo que estemos viviendo, simplemente mirando hacia atrás y analizando las historias que hay en nuestra cabeza sobre quiénes somos y qué nos ha pasado, podemos verificar esto que he dicho anteriormente. La gracia de este momento es que hay personas que se van a ver forzadas a convivir con sus pensamientos, con sus historias mentales, sin mayor distracción que un par de RRSS y alguna que otra serie o película por primera vez en su vida. Hay un ejercicio mental que me ayudó mucho a entender esto. Cuando vivía en Bulgaria como voluntaria en una organización de sostenibilidad medioambiental me dedicaba a viajar por todo el país con una furgoneta, una mochila con mis cosas, una tienda de campaña y otras 10, maravillosas y todavía desconocidas para mí, personas más. Hubo proyectos en los que no sabíamos si podríamos comer todo lo que necesitábamos ese día, otros en los que para beber agua había que andar un par de kilómetros bajo el sol y siempre durmiendo en la tienda de campaña.

Viajando con lo puesto y nada más. Aprendí a intentar ser feliz estando conmigo misma, agua, comida y un poco de refugio para las noches frías. Ahí entendí por primera vez que todo es una construcción y que lo que me enturbiaba tanto mentalmente no era la realidad, sino la etiqueta que yo le puse a todo lo que me pasó, a todo lo que me rodeaba. Me es difícil de explicar, pero espero que se esté entendiendo medianamente bien lo que quiero decir. Cómo vestimos, lo que nos parece razonable comer, cómo nos movemos, los gestos que hacemos, las horas a las "es normal" dormir, estar despiertos y echarnos la siesta es todo una construcción social ampliamente aceptada, que se ha ido construyendo poco a poco. Además, me causa especial curiosidad que el devenir de la historia esté regido al mismo tiempo por todos y por nadie. Al fin y al cabo, tengo la sensación de que lo más relevante de nuestra existencia es la aleatoriedad. Por eso me gusta tanto esta viñeta que encontré un día en Facebook:

                                                                    La imagen puede contener: posible texto que dice "I'M THE MOST NO, IM THE MOST MPORTANT DRIVER IMPORTANT DRIVER OF HISTORY! HISTORY! OF HISTORY! GREAT THE PEOPLE MASSES NO! ME! ME! WONDER WHAT THOSE Two ARE ARE FIGHTING ABOUT. RANDOM. SHIT"
Rescato ahora el experimento mental que me explicó mi profesor de Ética en 4º de la ESO. El experimento del cerebro en una cubeta. Copio literalmente (3):

"... Yo (cualquier yo que esto piense o lea) podría ser un cerebro (sin cuerpo) colocado en una cubeta llena de nutrientes que lo mantienen con vida y conectado mediante cables a una computadora enormemente potente que le suministra todas las experiencias sensoriales que tiene y que cree son del mundo real (del mundo en el que nosotros -yo- creemos vivir). Pero no hay tal mundo, fuera del cerebro mismo y su cubeta y la sala que comparte con la computadora (y, si se quiere, un genio, maligno o no, pero científico, que maneja todo el macabro entramado). No hay amigos, ni parientes, ni montañas, ni árboles, ni peces, ni dinero, ni empleos, ni siquiera de profesor de filosofía en alguna universidad". 

Me gusta tener tiempo para poder escribir sobre estas cosas. Para observar, meditar y estar tranquila. A ver cuánto dura. Quizás hacía falta que algo viniera y nos hiciera parar. Un empujoncito para replantearnos lo que vemos y despegarnos un poco de lo que creemos evidente, inamovible y necesariamente cierto. Cuidaos mucho, por fuera y por dentro. Mantened cierto nivel de contacto social e indagad en vuestro cerebro, en vuestras creencias. Confiemos en que todo volverá a "la normalidad". Y si no lo hace, seamos capaces de aceptarlo y construir una "realidad" mejor después. 
 
Referencias:

(1) " The Confabulating Mind: How the brain creates reality", por Armin Schnider en Oxford Medicine: https://oxfordmedicine.com/view/10.1093/med/9780199206759.001.0001/med-9780199206759-chapter-003

(2) "A New Theory On Time Indicates Present And Future Exist Simultaneously" en Sciencphiles: https://sciencephiles.com/a-new-theory-on-time-indicates-present-and-future-exist-simultaneously-2/?fbclid=IwAR3tw9eMmaYP34ruO_tuRCHyDoWB5XicuIZ0AwxOxejFiOf-jYvkAXUBu9I

(3) "Brain plasticity and behavior" por Bryan Kolb, Robbin Gibb, and Terry Robinson en Psychology Press: https://www.psychologicalscience.org/journals/cd/12_1/kolb.cfm

(4) "¿Es consistente la hipótesis del cerebro en una cubeta?" de Tobies Grima/tos Mascarás en: https://scholar.google.com/scholar_url?url=https://core.ac.uk/download/pdf/71024863.pdf&hl=es&sa=T&oi=gsb-ggp&ct=res&cd=0&d=17553908818204655309&ei=ai5uXrbdB5OBmAHnu4GoBQ&scisig=AAGBfm0on2M7yzM-bY3ZpNyqMYDbr21wPg

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